Como lo he mencionado anteriormente, hace cerca de 7 años fué que empecé un proceso de autoconocimiento y desarrollo personal. En ese camino he tenido subidas y bajadas, aprendi a reír despues de hacer consciencia de las cosas inservibles dentro de mi, no obstante; nunca me sentí cansada de mi proceso.
Cuando me recomendaban cualquier forma de ayuda para mi, fuese cual fuese el formato, por ejemplo un libro, un curso, un video o lo que fuera yo decía más o menos: pa’ antier fue tarde… Hace poco, frente a una situación compleja que surgió en mi realidad; según mi nivel de percepción, inicié una serie de acciones para resolverla. Resulta que en la búsqueda de soluciones, surgió la idea de que yo debía recibir una orientación específica que iba a permitir que avanzara con mi proceso y con dicha situación que era compleja según mi pensamiento. Pues debo ser sincera, y por primera vez en más de 7 años me sentí cansada de tener que continuar.
Me sentí cansada de tener que seguir navegando en las profundidades de mi ser, para seguir trabajando en mi… pensé: «¿cuánto más tengo que continuar, cuanto más tengo que llorar o aprender para que avance?»…
Con mucha resistencia pedí ayuda a alguien con mayor conocimiento y experiencia en el campo que yo necesitaba, para que me apoyara con algo que pensé y sentí debía hacer. Finalmente inicié este capítulo de «mi proceso», camino que empecé hace casi una década y el día que inicié tuve todo tipo de obstáculos.
Tenía una cita con la persona en cuestión y cuando me desperté estaba muy agotada, por tanto me demoré en levantarme, llamé a la persona para que me diera la dirección y no me contestó, aún cuando faltaban menos de 5 minutos para salir de casa decidí que; contra todo pronóstico lógico iba a ir así no supiera la dirección, le escribí al whatsapp y no me contestaba. Tenía una idea de que ruta debía tomar, así que me fuí con la convicción de que me contestaría cuando me subiera a la ruta correspondiente antes de que tuviera que bajarme, en efecto; antes de entrar a la estacion recibí la dirección, se demoró en pasar la ruta de transmilenio que me servía, me bajé en la estación de destino y aunque soy muy buena buscando direcciones, me encontré en una calle donde la indicación en la esquina (donde se cruza la calle con la carrera) y hay una placa verde que indica el numero de la calle y la carrera; ¡¡estaba mal enumerada!.
Nunca me había pasado eso, hace 24 años que mi padre me enseño a movilizarme en Bogotá y fueron muchas perdidas para aprender a moverme y nunca encontré que la placa de la dirección estuviese mal.
¿Porque te cuento esto?, hay momentos en la vida, cuando te sientes agotado o sencillamente no quieres continuar por «el buen camino» o «haciendo las cosas bien» porque sientes que no da resultado, o que lo que sucede, de repente parece ser peor que la situación que ya resolviste. Pero no es así, como lo dije en un post de instagram, la vida no te da nada con lo que no puedas, porque siempre tu alma esta en expansión si así lo permites, cuando se presentan esos obstáculos frente a una decisión de cambio, es porque la vida te reta para ver si tienes la fuerza de continuar y a su vez son una proyección de tus miedos que se materializan en el plano físico.
Así pues, lo que pareciera una serie de eventos desafortunados que pueden parar una importante decisión de transformación para tu vida, pueden resultar siendo simplemente una piedrita que toca quitar del camino o a la que es mejor ignorar y seguir de largo para poder llegar a tu destino. Deja de autosabotearte y por favor avanza así te cueste que la recompensa es grande. No se si tengas curiosidad pero finalmente llegué, resulta que la persona tenía el tiempo para esperarme y cuando abrió la puerta de su oficina me dijo: «esto que te pasó se llama autosabotaje» y yo le respondí con una sonrisa y le contesté: «si lo sé», así que inicié este capítulo de mi camino y hoy despues de haber pasado por encima de esa piedra me siento más centrada, menos cansada y mas llena de luz. Gracias gracias gracias.